Un solo bocado. Todo el aperitivo.
Una gilda que no busca llamar la atención por acumulación de ingredientes, sino por una idea clara y bien ejecutada: llevar el aperitivo un paso más allá incorporando, por primera vez, la parte líquida del ritual. Porque si hay algo inseparable de una gilda, es un vermut bien servido.
¿Qué es Doña Gilda Picofino?
Doña Gilda Picofino es una gilda diferente y definitiva, pensada como un bocado completo, redondo y sorprendente. Parte de la receta clásica —aceituna, piparra y anchoa—, pero introduce un elemento nuevo que cambia las reglas del juego.
La base es una aceituna seleccionada, una piparra dulce (no picante) y una anchoa del Cantábrico de gran calidad. A esto se suma la gran novedad: un pimiento rojo baby relleno de una crema de queso suave ensamblada con vermut Picofino.
El resultado es una explosión de sabor perfectamente equilibrada: salino, ácido, dulce, cremoso y aromático. Un umami concentrado en un solo bocado, donde todo tiene sentido y nada sobra.
Por qué nace Doña Gilda Picofino
La gilda vive un gran momento. Hay gildas con decenas de ingredientes, combinaciones infinitas y propuestas cada vez más extremas. Innovar parecía casi imposible: todo cabe en una gilda.
En Picofino decidimos no añadir más cosas, sino repensar el concepto, igual que hicimos con nuestros Mejillones con salsa de vermut o con Doña Morcilla Picofino. Nos hicimos una pregunta distinta:
¿y si, en lugar de sumar ingredientes sólidos, introducimos el vermut dentro de la propia gilda?
Así nace Doña Gilda Picofino. Una gilda que integra el vermut no como acompañamiento, sino como parte esencial del bocado, a través de una crema suave de quesos ensamblada con vermut Picofino, introducida en un pimiento baby que aporta estructura, textura y un maridaje perfecto.
No es una gilda recargada. Es una gilda pensada.
Cómo se hace
El proceso es artesano, paciente y manual.
Se seleccionan cuidadosamente los mejores ingredientes y se monta cada pincho uno a uno, sin prisas. Una vez montados, se bañan en aceite de girasol con un pequeño porcentaje de aceite de oliva, buscando equilibrio y suavidad.
No hay vinagres. No es una gilda “torera”.
El perfil es redondo, elegante y muy equilibrado, donde cada ingrediente se expresa sin imponerse.
Es un producto refrigerado, con una caducidad de seis meses, que debe conservarse siempre en frío. El envío también se realiza en frío, respetando en todo momento la cadena de conservación.
Formato, cómo se come y packaging
El packaging de Doña Gilda Picofino también marca la diferencia. Se presenta en tarros, evitando blisters que limitan el contacto del pincho con el aceite y perjudican su conservación.
Los tarros tienen un diseño muy Picofino, pensados tanto para disfrutar en casa como para regalar. Cada pincho se come de un solo bocado, para percibir toda la secuencia de sabores y texturas: salado, ácido, dulce, cremoso, crujiente y aromático. El umami en estado puro.
Está disponible en tres formatos:
• Tarro de 7 unidades
• Tarro de 20 unidades
• Cubo de 50 unidades, ideal para hostelería o celebraciones
Maridaje y momento de consumo
Doña Gilda Picofino está pensada para el aperitivo, pero funciona igual de bien en comidas o cenas informales de picoteo.
Marida a la perfección con:
• Vermut Picofino Original
• Spritz Picofino (vermut de naranja Picofino + tónica)
• Vinos espumosos
• Cervezas suaves y equilibradas
Un bocado que abre apetito, conversación y otra ronda.
Doña Gilda Picofino
Porque innovar no siempre es añadir. Algunas veces es pensar mejor.
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👉 Disponible en varios formatos y packs Picofino.
Un pincho.
Un vermut dentro.
El aperitivo, versión definitiva.



